Mansfield Park
Mansfield Park —Y ya sabe cuál va a ser la cena —dijo la señora Grant sonriendo—: el pavo; pero le aseguro que estará estupendo; porque mi inestimable cocinera —volviéndose a su esposo— insiste en preparar el pavo mañana.
—De acuerdo, de acuerdo —exclamó el doctor Grant—; tanto mejor. Me alegra saber que tienes algo bueno en casa. Pero creo que la señorita Price y el señor Edmund Bertram deben venir sin más. No nos hace falta saber el menú. Nuestro propósito es tener una reunión jovial, no un suculento banquete. Tomaremos pavo, ganso, pierna de cordero o lo que tu cocinera quiera darnos.
Los dos primos regresaron a pie; y salvo comentar al principio esta invitación, de la que Edmund dijo contentÃsimo que era muy oportuna para que ella cultivase la amistad que veÃa con placer que habÃa establecido, fue un paseo silencioso. Porque una vez agotado ese tema, Edmund se quedó pensativo, y no tuvo ánimos de abordar ningún otro.