Mansfield Park
Mansfield Park La prisa de Fanny fue mayor, y habría echado a correr sola sin esperar siquiera a Edmund; pero avivaron todos el paso, y la acompañaron a la casa por la que tenía necesariamente que pasar. El doctor Grant estaba en el vestíbulo, y al detenerse a hablar con él, se dio cuenta por el gesto de Edmund que se proponía ir con ella: se estaba despidiendo (cosa que no podía por menos de agradecerle). En el momento de separarse, el doctor Grant invitó a Edmund a cenar cordero con él al día siguiente; y apenas había empezado Fanny a sentirse violenta ante su situación, cuando la señora Grant, cayendo súbitamente en la cuenta, se volvió hacia ella y le pidió que les hiciese el honor de acompañarlos también. Fue una atención tan nueva, un detalle tan totalmente inédito en los acontecimientos de la vida de Fanny, que se sintió abrumada de sorpresa y de confusión; y mientras balbuceaba unas palabras de agradecimiento, pero que «no sabía si la iban a dejar», miró a Edmund en busca de opinión y ayuda. Pero Edmund, encantado de la dicha que se ofrecía a Fanny, y confirmando con media mirada y media frase que no encontraría objeción más que por parte de su tía, no pensaba que su madre se opusiera a dejarla ir, y le aconsejó decididamente que aceptara la invitación; y aunque Fanny no se atrevía, ni animándola él, a semejante gesto de audaz independencia, no tardaron en acordar que, si no surgía nada en contra, la señora Grant contaría con ella.