Mansfield Park
Mansfield Park El cochero apareció puntual; un minuto después bajó el caballero, y como la dama llevaba varios minutos sentada en el salón por escrupuloso temor a retrasarse, sir Thomas los vio marcharse a una hora que sus hábitos de puntualidad consideraron correcta.
—Ahora debo mirarte, Fanny —dijo Edmund, con la sonrisa de un hermano afectuoso—, y decirte que me gustas mucho; y por lo que puedo juzgar con esta luz, estás muy guapa. ¿Qué te has puesto?
—El vestido nuevo que mi tÃo me regaló generosamente para la boda de mi prima. Espero no estar demasiado elegante; pero he pensado que debÃa ponérmelo cuanto antes, y que tal vez no tenga otra ocasión en todo el invierno. Espero que no te parezca demasiado elegante.
—Una mujer nunca está demasiado elegante cuando va toda de blanco. No, no veo que lleves elegancias; sólo lo que es perfectamente apropiado. Tu vestido es precioso. Me gustan esos lunares brillantes. ¿No tenÃa la señorita Crawford un vestido parecido?
Cerca ya de la casa parroquial, pasaron por delante de la cuadra y la cochera.