Mansfield Park
Mansfield Park Henry Crawford estaba eufórico, haciéndolo todo con alegre desenvoltura y mostrándose brillante en todas las estratagemas ingeniosas, rápidos recursos y descaro humorÃstico que podÃan dar lustre al juego; y la animación de la mesa redonda contrastaba llamativamente con la imperturbable seriedad y ordenado silencio de la otra.
Dos veces habÃa intentado saber sir Thomas si su esposa disfrutaba y tenÃa algún éxito, aunque en vano: ninguna pausa era lo bastante larga para el tiempo que su talante reposado requerÃa; y pudo averiguar muy poco sobre su estado, hasta que, al final de la primera mano, la señora Grant se acercó a ella para dirigirle un cumplido.
—Espero que su señorÃa esté disfrutando con el juego.
—Dios mÃo, sÃ. Es muy entretenido, desde luego. Es un juego muy raro. Aún no sé de qué se trata. No puedo ver mis cartas, y el señor Crawford se encarga de hacerlo todo.