Mansfield Park
Mansfield Park —No contestaré a tan insidiosa y poco pertinente pregunta; aunque le contestase a todas las preguntas que pudiera hacerme en una hora, jamás podrá demostrarme que no era Thornton Lacey… porque lo era con toda seguridad.
—Entonces, ¿preguntó?
—No, yo jamás pregunto. Pero le dije a un hombre que estaba reparando una cerca que era Thornton Lacey, y me lo confirmó.
—Tiene usted buena memoria. Yo ya no me acordaba de que le habÃa hablado de ese lugar.
Thornton Lacey era la parroquia de la que Edmund tomarÃa posesión muy pronto, como la señorita Crawford sabÃa bien; y el interés de ésta en negociar una «jota» de William Price aumentó.
—Bueno —prosiguió Edmund—, ¿y le gusta lo que ha visto?
—Mucho, desde luego. Es usted un hombre con suerte. Habrá trabajo durante cinco veranos lo menos, antes de que el lugar sea habitable.
—No, no; no está tan mal. Habrá que cambiar de sitio el corral, eso lo admito; pero no sé que haya que hacer nada más. La casa no está en mal estado ni mucho menos; y cuando quitemos el corral, tendrá un entorno bastante pasable.