Mansfield Park
Mansfield Park Henry Crawford se había empezado a entusiasmar con otro plan sobre Thornton Lacey; y dado que no había conseguido captar el interés de Edmund, se lo estaba detallando a su hermosa vecina con expresión seria. Su plan era alquilar él la casa al invierno siguiente, a fin de tener residencia propia en la vecindad, no para utilizarla sólo durante la temporada de caza —como le estaba diciendo a ella—; aunque no carecía ese aspecto de cierto peso, puesto que se había dado cuenta de que, pese a la inmensa hospitalidad del doctor Grant, le era imposible instalarse con sus caballos donde ahora estaba sin ocasionar alguna molestia material. Pero su apego a esta vecindad no obedecía a la diversión, ni a la época del año: estaba decidido a tener aquí un sitio al que poder ir en cualquier momento, una casa donde poder pasar sus vacaciones, y desde la que poder continuar, mejorar y perfeccionar esta amistad e intimidad con la familia de Mansfield Park, cuyo valor aumentaba para él cada día. Sir Thomas lo oyó sin ofenderse. No había falta de respeto en las palabras del joven; y Fanny las acogía con expresión tan apropiada y modesta, con tanto sosiego y pasividad, que no veía nada que le pareciese censurable. Fanny hablaba poco, se limitaba a asentir de vez en cuando, sin manifestar inclinación en uno u otro sentido, y sin atribuirse a sí misma parte alguna del cumplido, ni alentar las expectativas en favor de Northamptonshire. Al descubrir Henry Crawford que le estaba observando sir Thomas, le dirigió estas mismas palabras en un tono más rutinario, aunque con sentimiento.