Mansfield Park
Mansfield Park Y mientras hablaba, se puso a deshacer un paquete que Fanny le habÃa visto en las manos en el momento en que se encontraron. Fanny le confesó sus deseos y sus dudas al respecto: no sabÃa cómo llevar el crucifijo, o si renunciar a él. Recibió la respuesta en forma de un estuche que la señorita Crawford le puso delante, al tiempo que le pedÃa que escogiese entre los diversos collares y cadenas de oro. Tal era el paquete que la señorita Crawford llevaba, y tal el objeto de su proyectada visita. Y con la mayor amabilidad, instó a Fanny a que escogiera uno para el crucifijo, y se lo quedase, diciendo todo lo que se le pudo ocurrir para disipar los escrúpulos que hicieron que Fanny retrocediese al principio con una expresión de horror ante semejante ofrecimiento.
—Ya ve la cantidad que tengo —dijo—; más de la mitad de los que puedo llevar en la vida, o pensar llevarlos. No se los ofrezco como nuevos. Son todos collares usados. Perdone mi libertad, y deme ese gusto.