Mansfield Park
Mansfield Park Se encontró con la señorita Crawford a unos metros de la casa parroquial: acababa de salir para ir a verla; y como le pareció que su amiga, aunque obligada a insistir en volver, prefería no perderse el paseo, le explicó enseguida el motivo de su visita y le dijo que si tenía la amabilidad de darle su opinión, le daba igual que lo hiciese dentro o fuera de la casa. La señorita Crawford se sintió halagada de que acudiese a ella. Y tras meditar un momento, insistió en volver mucho más cordialmente que antes, y le propuso subir a su habitación, donde podrían hablar a gusto sin molestar al doctor y a la señora Grant, que estaban en el salón. Era precisamente el plan que convenía a Fanny; y con gran gratitud por su parte, por tan dispuesta y amable atención, volvieron a la casa y subieron; y no tardaron en entrar en tan interesante materia. La señorita Crawford, complacida de que recurriese a ella, le brindó sus mejores consejos y gustos, haciendo con sus sugerencias que todo fuera fácil, y procurando con su aliento que todo fuera agradable. Una vez resuelto el vestido en todos sus principales aspectos:
—Pero ¿qué collar llevará? —dijo la señorita Crawford—. ¿No va a ponerse el crucifijo de su hermano?