Mansfield Park
Mansfield Park —Por una noche, Fanny; sólo por una noche, aunque sea un sacrificio… Estoy seguro de que, cuando lo hayas meditado, harás ese sacrificio, antes que causarle una decepción a la persona que ha estado tan pendiente de darte gusto. Las atenciones que la señorita Crawford ha tenido contigo (ni más ni menos que las que justamente mereces, serÃa la última persona en pensar lo contrario) han sido constantes; y devolvérselas con lo que podrÃa tener cierto aire de ingratitud, aunque sé que no tiene en absoluto ese significado, no es propio de ti, por supuesto. Ponte el collar mañana por la noche, como es tu obligación, y deja la cadena, que no tiene nada que ver con el baile, para ocasiones más corrientes. Ése es el consejo que te doy. No quiero que haya la menor sombra de frialdad entre las dos personas cuya creciente amistad he venido observando con la mayor alegrÃa, y en cuyos modos de ser hay tanta coincidencia en cuanto a sincera generosidad y delicadeza natural, que las pequeñas diferencias, derivadas sobre todo de la situación de una y otra, no son siquiera mediano impedimento para una perfecta amistad. No quisiera que surgiese la menor sombra de frialdad —repitió, apagándosele un poco la voz— entre las dos personas que más quiero en este mundo.