Mansfield Park
Mansfield Park Mientras subÃa despacio, iba pensando en el dÃa anterior: era la misma hora más o menos en que habÃa regresado de la casa parroquial, y habÃa encontrado a Edmund en la habitación del este. ¡Ojalá le encontrara hoy otra vez!, se dijo, permitiéndose un pensamiento de afecto.
—Fanny —dijo una voz en ese momento cerca de ella. Se sobresaltó; y al alzar los ojos, vio en el otro extremo del pasillo al que acababa de llegar por la otra escalera, al propio Edmund. VenÃa hacia ella—. Pareces cansada, Fanny. Has andado demasiado.
—No. Ni siquiera he salido.
—Entonces te has cansado dentro de casa, lo que es peor. DebÃas haber salido.
Fanny, que no era aficionada a quejarse, encontró más fácil no contestar; y aunque él la miraba con su habitual amabilidad, se dio cuenta de que habÃa dejado de fijarse en su cara enseguida. No le notaba muy animado; sin duda le pasaba algo que no tenÃa nada que ver con ella. Siguieron subiendo juntos, dado que sus habitaciones estaban en el mismo piso.