Mansfield Park
Mansfield Park Había terminado el baile… y el desayuno terminó pronto también; se dieron el último beso, y William se marchó. El señor Crawford, tal como había anunciado, fue puntualísimo, y la comida fue breve y agradable.
Después de estar con William hasta el último momento, Fanny regresó al comedor de desayuno con el corazón abrumado a lamentar el cambio melancólico; y allí la dejó su tío, amable, que llorase en paz, concibiendo quizá que las sillas vacías de los dos jóvenes podían ayudarla a ejercitar su tierno entusiasmo, y que los restos fríos de cerdo con mostaza que quedaban en el plato de William podían compartir sus sentimientos con las cáscaras de huevo del plato del señor Crawford. Fanny, sentada, lloró con amore como su tío pretendía, pero fue con amore fraterno y no con otro. William se había ido, y ella tenía ahora la sensación de haber perdido la mitad de su estancia en cuidados inútiles y solicitudes egoístas sin ninguna relación con él.
La naturaleza de Fanny era tal que ni siquiera podía pensar en su tía Norris y en la escasez y falta de alegría de su casita sin reprocharse a sí misma alguna pequeña falta de atención con ella la última vez que estuvieron juntas; mucho menos podía su conciencia absolverla de no haber hecho y dicho y pensado por William todo cuanto le correspondía durante las dos semanas.