Mansfield Park
Mansfield Park Su malhumor no acabó con la semana. Era una pena todo esto; pero aún lo lamentó más cuando llegó otra vez el viernes, y no apareció Edmund; cuando llegó el sábado, pero él no… y cuando, en una breve conversación que tuvo con la otra familia, el domingo, se enteró de que había escrito a su casa anunciando que aplazaba el regreso, y que había prometido a su amigo permanecer con él unos días más.
Si antes había sentido impaciencia y pesar, si había lamentado lo que había dicho, y temía haber causado un efecto demasiado fuerte en él, ahora lo sintió y lo temió decuplicado. Además, tenía que luchar con una emoción desagradable enteramente nueva para ella: los celos. El amigo de Edmund, el señor Owen, tenía hermanas. Tal vez las había encontrado atractivas. Pero en todo caso, su ausencia en unos momentos en que según todos los planes anteriores ella debía marcharse a Londres significaba algo que no podía soportar. De haber regresado Henry a los tres o cuatro días, como había dicho que haría, estaría ella preparándose para marcharse de Mansfield. Consideró absolutamente necesario ir a ver a Fanny y tratar de averiguar algo más. No podía vivir ya en tan solitario abatimiento; y se encaminó al parque, arrostrando la dificultad —que una semana antes había juzgado invencible— de ir a pie, ante la posibilidad de saber algo más; de oír el nombre de él al menos.