Mansfield Park
Mansfield Park La señorita Crawford sintió muy aliviada su inquietud tras esta conversación, y regresó a casa con el humor suficientemente alto para resistir, de haberlo puesto a prueba, casi otra semana de la misma exigua compañía con el mismo mal tiempo; pero dado que esa misma tarde trajo a su hermano de Londres otra vez con bastante o más que bastante de su habitual alegría, no tuvo que forzar la suya propia. El que su hermano siguiera negándose a contarle a qué había ido a Londres no hizo sino aumentar su buen humor; un día antes podría haberla irritado, pero ahora lo tomó como una gracia: sólo sospechó que ocultaba algún plan para darle una sorpresa agradable. Y en efecto, el día siguiente le trajo una sorpresa: Henry le dijo que se iba a acercar a saludar a los Bertram, y que estaría de vuelta en diez minutos; pero se ausentó más de una hora. Y cuando su hermana, que le había estado esperando para dar un paseo por el jardín, le recibió impaciente delante de la casa, y exclamó: «Mi querido Henry, ¿se puede saber dónde has estado todo el rato?», él se limitó a decir que había estado con lady Bertram y Fanny.
—¿Con ellas hora y media? —exclamó Mary. Pero esto sólo fue el principio de la sorpresa.