Mansfield Park
Mansfield Park Nada más decirlo, se calló, recapacitó, y deseó no haberlo dicho; pero no había nada que temer: su hermano la veía sólo como presunta habitante de la casa parroquial de Mansfield, y se limitó a invitarla cariñosamente a vivir en su casa, y a proclamar que tenía todo el derecho.
—Tendrás que concedernos más de la mitad de tu tiempo —le dijo—; no puedo admitir que la señora Grant tenga el mismo derecho que Fanny y yo, porque tendremos derecho a tenerte. ¡Fanny será una verdadera hermana para ti!
Mary se limitó a darle las gracias y a hacer una vaga promesa; pero ahora estaba totalmente decidida a no ser la invitada de su hermana ni de su hermano muchos meses más.
—¿Repartirás el año entre Londres y Northamptonshire?
—Sí.