Mansfield Park
Mansfield Park —Asà me gusta; y en Londres, naturalmente, tendrás casa propia; ya no con el almirante. Mi queridÃsimo Henry, ¡cuánto ganas al alejarte del almirante antes de que tus modales se contagien de los suyos, antes de que contraigas ninguna de sus opiniones insensatas, o de que aprendas a considerar la cena como la mayor bendición de la vida! Tú no te das cuenta porque el cariño que le tienes te lo impide; pero pienso que casarte pronto puede ser tu salvación. Me habrÃa partido el corazón ver que te ibas pareciendo cada vez más al almirante de palabra u obra, de mirada o gesto.
—Bueno, bueno; en esto no opinamos igual. El almirante tiene sus defectos, pero es muy buena persona, y ha sido más que un padre para mÃ. Pocos padres me habrÃan dejado ir a mi capricho como ha hecho él. No predispongas a Fanny contra él. Tengo que conseguir que se quieran.
Mary se abstuvo de decir lo que pensaba: que no habÃa dos personas en el mundo cuyos caracteres y costumbres fueran más dispares; el tiempo se encargarÃa de descubrÃrselo. Pero no pudo por menos de hacer este comentario a propósito del almirante: