Mansfield Park
Mansfield Park Apenas se entendÃa el final debido a su miedo cada vez mayor, porque se dio cuenta de que el señor Crawford, con el pretexto de recoger la nota, se estaba acercando.
—No vengo a darle ninguna prisa —dijo en voz baja, al notar la asombrosa agitación con que redactaba la nota—. Nada más lejos de mi intención. No se dé prisa, se lo ruego.
—¡Gracias, ya está, ya he terminado!… Enseguida estará preparada. Le estaré muy agradecida si tiene la bondad de entregar esto a la señorita Crawford.
Le tendió la nota, y él tuvo que cogerla; y como ella, evitando mirarle, se dirigió inmediatamente a la chimenea donde estaban sentados los demás, el señor Crawford no tuvo otra cosa que hacer que marcharse.
Fanny pensó que jamás habÃa tenido un dÃa más agitado, de más dolor y placer; pero por fortuna, el placer no era de los que desaparecen con el dÃa… porque cada dÃa le devolverÃa el conocimiento del ascenso de William; mientras que el dolor esperaba que no volviera más. No dudaba que la nota parecerÃa muy mal escrita, que su redacción avergonzarÃa a un niño, porque la angustia no le habÃa permitido ningún orden; pero al menos les harÃa ver que ni la engañaban ni la halagaban las atenciones del señor Crawford.