Mansfield Park
Mansfield Park Sir Thomas se vio obligado —o se obligó a sí mismo— a esperar hasta la mañana siguiente para saber qué había pasado entre los jóvenes. Entonces vio al señor Crawford, y escuchó su versión: lo primero que sintió fue desencanto; había esperado mejores resultados; pensaba que una hora de súplicas por parte de un joven como Crawford no debía haber producido tan poco cambio en una joven de carácter apacible como Fanny; pero enseguida le consolaron los propósitos y la optimista perseverancia del enamorado; y viendo tanta confianza de éxito en el interesado, sir Thomas no tardó en confiar en ello también.
Nada omitió por su parte en cuanto a cortesía, atención o amabilidad que pudiera contribuir al plan. Rindió homenaje a la constancia del señor Crawford, alabó a Fanny, y dicha unión fue la cosa más deseable del mundo. El señor Crawford sería siempre bienvenido a Mansfield Park; en cuanto a la frecuencia de sus visitas presentes o futuras, no tenía más que consultar consigo mismo y con sus propios sentimientos. En toda la familia y amigos de su sobrina no había sino una sola opinión y un deseo al respecto: la influencia de todos los que la amaban debía inclinarse en un solo sentido.
Se dijo todo cuanto podía servir de aliento, se recibió todo aliento con agradecida alegría, y los caballeros se separaron como los mejores amigos.