Mansfield Park
Mansfield Park Muy bien adivinaba Fanny por dónde iban los pensamientos de Edmund ahora. Volvía a estar bajo el influjo de la señorita Crawford. No había parado de hablar alegremente de ella desde que había regresado. Había dejado por completo de evitarla. El día anterior mismo había cenado en la casa parroquial.
Tras dejar que siguiera sus pensamientos felices unos minutos, Fanny, considerándolo un deber para consigo misma, volvió al señor Crawford, y dijo:
—No es sólo su carácter lo que juzgo totalmente incompatible conmigo; aunque en ese aspecto creo que la diferencia entre los dos es muy grande, infinitamente grande; su humor me agobia a menudo… Pero hay algo en él que aún me molesta más. Debo decirte, primo, que no puedo aprobar su carácter. No le tengo en buen concepto desde el episodio de la obra de teatro. Entonces le vi comportarse, a mi juicio, de una manera insensible y muy poco correcta (ahora puedo hablar de eso porque es cosa pasada), muy poco correcta respecto al pobre señor Rushworth, sin importarle el ridículo o el daño a que pudiera exponerlo, y dedicándole atenciones a mi prima Maria que… En fin, en los días de la obra de teatro me produjo una impresión que no se me borrará.