Mansfield Park
Mansfield Park Lo consiguió. Cuando la señorita Crawford se presentó, estaba a salvo con su tía en el comedor de desayuno; y superada la primera angustia, y viendo a la señorita Crawford mirar y hablar con expresión bastante menos significativa de lo que había previsto, Fanny empezó a esperar que no tendría que soportar más allá de media hora de relativo nerviosismo. Pero era esperar demasiado. La señorita Crawford no era esclava de la ocasión. Estaba decidida a hablar a solas con Fanny; así que, al poco rato de llegar, dijo en voz baja: «Tengo que hablar con usted unos minutos». Palabras que Fanny acusó en todo su ser, en todos sus pulsos, en todos sus nervios. Era imposible negarse. Al contrario, su costumbre de obedecer con diligencia la hizo levantarse casi instantáneamente y salir la primera de la habitación. Lo hizo sintiéndose desdichada; pero era inevitable.