Mansfield Park
Mansfield Park —¡La escena que ensayábamos era muy especial! El asunto era muy… muy… ¿cómo dirÃa yo? Él debÃa describirme y recomendarme el matrimonio. Me parece verle ahora tratando de estar sereno y circunspecto, como debe estar Anhalt, durante los dos largos parlamentos: «Cuando dos corazones afines se unen en matrimonio, el matrimonio puede considerarse un estado feliz». Creo que no se me borrará nunca la imagen que tengo de su cara y su voz cuando dijo esas palabras. ¡Fue extraño, muy extraño, que tuviéramos que representar esa escena! Si yo pudiera revivir una semana de mi vida, serÃa ésa, esa semana de teatro. Diga usted lo que diga, Fanny, serÃa ésa; porque jamás he conocido una felicidad más intensa en ninguna otra. ¡Someterse como se sometió su espÃritu firme! ¡Ah, fue indeciblemente maravilloso! Pero ¡qué pena! Esa misma noche se fue todo a pique. Esa misma noche llegó intempestivamente su tÃo. Pobre sir Thomas: ¿quién se alegró de verle? Sin embargo, Fanny, no vaya a creer que hablarÃa ahora de sir Thomas de forma irrespetuosa, aunque desde luego le odié durante muchas semanas. No, ahora le hago justicia. Es exactamente como debe ser el jefe de una familia como ésta. Más aún, en estricta verdad, les quiero a todos ustedes. —Y dicho esto, con un grado de ternura y sentimiento que Fanny jamás habÃa visto en ella, y que ahora le pareció de lo más favorecedor, se dio la vuelta un momento para recobrarse—. Me he impresionado un poco al entrar en esta habitación, como habrá notado —dijo a continuación con sonrisa burlona—; pero ya ha pasado. Asà que sentémonos y pongámonos cómodas; porque no tengo valor para regañarla, Fanny, que era lo que venÃa dispuesta a hacer, ahora que ha llegado el momento. —Y abrazándola muy cariñosamente—: ¡Dulce y amabilÃsima Fanny! Cuando pienso que ésta es la última vez que la veo; porque no sé cuánto tiempo… Siento que me es completamente imposible hacer otra cosa que quererla.