Mansfield Park
Mansfield Park Efectivamente, habÃa tan intenso rubor en el rostro de Fanny en ese momento como para avalar la fuerte sospecha de que tenÃa un espÃritu predispuesto.
—¡Excelente criatura! No quiero importunarla. Todo llegará a su tiempo. Pero, querida Fanny, reconozca que la petición no la cogió tan absolutamente desprevenida como imagina su primo. No es posible que no haya tenido ningún pensamiento al respecto, ninguna sospecha de lo que podÃa ocurrir. Ha debido de ver que trataba de serle agradable con todas las atenciones de que era capaz. ¿No estuvo dedicado a usted en el baile? Y antes del baile, ¡con el collar! ¡Ah! Usted lo aceptó tal como él suponÃa. Usted fue todo lo consciente que podÃa desear el corazón. Lo recuerdo perfectamente.
—¿Quiere decir, entonces, que su hermano sabÃa de antemano lo del collar? ¡Ah, señorita Crawford, eso no es leal!
—¿Que si lo sabÃa? Fue enteramente obra suya. Me da vergüenza decirlo, pero a mà ni se me habÃa pasado por la cabeza. Pero me encantó colaborar cuando me lo propuso, por ustedes dos.