Mansfield Park
Mansfield Park El espíritu de la pobre Fanny se sumió en la mayor de las angustias. El recuerdo de lo que había hecho por William era siempre lo que más perturbaba sus decisiones contra el señor Crawford; y se quedó absorta pensando en ello hasta que Mary, que la había estado mirando al principio con complacencia y luego se había puesto a pensar en otra cosa, le llamó súbitamente la atención, diciendo:
—Me gustaría estar aquí hablando con usted todo el día, pero no debemos olvidar a las señoras de abajo; así que adiós, mi querida y amable y extraordinaria Fanny; porque aunque teóricamente nos separaremos en el comedor de desayuno, tengo que dejarla aquí. Me despido con el deseo de que tengamos una feliz reunión, y la confianza de que, cuando nos volvamos a ver, sea en tales circunstancias que podamos abrirnos mutuamente el corazón sin rastro ni sombra de reserva.
Un abrazo cariñosísimo, y cierta agitación en el ademán, acompañaron a estas palabras.
—Dentro de poco veré a su primo en la capital; dice que irá relativamente pronto; y creo que sir Thomas también, durante la primavera; y seguramente veremos más de una vez a su primo mayor, y a los Rushworth, y a Julia; a todos menos a usted. Quiero pedirle dos favores, Fanny; uno es que me escriba. Tiene que escribirme. Y el otro, que visite a menudo a la señora Grant para compensarla de mi ausencia.