Mansfield Park
Mansfield Park Si hubiese sido Fanny propensa a los transportes, habría sufrido uno al conocer el plan, al proponerle su tío que visitara a sus padres y sus hermanos, de los que llevaba separada casi la mitad de su vida, y volviera durante un par de meses a los lugares de su infancia, con William como protector y compañero de viaje, y con la certeza de seguir viéndole hasta la última hora de su permanencia en tierra. De haberse dejado llevar alguna vez por las efusiones de gozo habría sido entonces, porque no cabía en sí. Aunque su dicha era callada, profunda, de las que anegan el alma; y aunque nunca era muy habladora, siempre tendía a permanecer callada cuando sentía más intensamente. De momento, sólo fue capaz de dar las gracias y aceptar. Después, una vez que se familiarizó con la gozosa perspectiva que tan súbitamente se abría ante ella, pudo hablar más ampliamente con William y Edmund de lo que sentía; pero aún experimentaba emociones que no podía vestir con palabras: le volvió con renovada fuerza el recuerdo de sus tempranas alegrías, y de lo que había sufrido al separarse de ellos; y le pareció que cuando estuviese en casa otra vez se le curaría todo el dolor que le había infligido la separación. ¡Estar en el centro de ese círculo, ser amada por todos ellos, e incluso más de lo que había sido amada antes, sentir el afecto sin miedos ni inhibiciones, sentirse igual a los que la rodeaban, verse libre de toda alusión a los Crawford, de toda mirada de reproche a causa de ellos! Ésta era una perspectiva que acariciaba con una ternura que sólo pudo confesar a medias.