Mansfield Park
Mansfield Park Y respecto a Edmund también: estar lejos de él dos meses (tal vez le permitiesen que fueran tres) le sentaría bien. A una distancia insalvable para sus miradas o sus atenciones, y al abrigo de la perpetua irritación que le causaba escuchar sus efusiones y luchar por eludir sus confidencias, podría recobrar el sosiego razonándose a sí misma; sería capaz de pensar en él en Londres, arreglando sus cosas, sin que eso la hiciera desdichada. Lo que habría sido difícil de soportar en Mansfield, iba a convertirse en un mal insignificante en Portsmouth.
La única duda era si tía Bertram estaría a gusto sin ella. A nadie más era útil; pero ahí se la podía echar de menos a unos extremos que no quería pensar; y para sir Thomas, ésa era desde luego la parte más difícil del plan, y que sólo él podía superar.