Mansfield Park
Mansfield Park Todo el viaje placentero se estropearía. Se miraron el uno al otro cariacontecidos. Su suspenso duró una hora o dos. Ni el uno ni el otro abrieron la boca para animarla o disuadirla. Dejaron que la señora Norris decidiera por sí misma; y para infinita alegría de los sobrinos, concluyó recordando que en estos momentos no podía ausentarse de Mansfield Park; que ahora iba a hacerles demasiada falta a sir Thomas y a lady Bertram para permitirse dejarlos siquiera una semana, y por tanto debía sacrificar cualquier placer a serles de utilidad.
En realidad, lo que se le había ocurrido era que, aunque la llevaran gratis a Portsmouth, le iba a ser muy difícil evitar tenerse que pagar su propio regreso. Así que dejó que su pobre y querida hermana Price se llevara la gran decepción de ver que había desaprovechado semejante oportunidad; con lo que inició, quizá, otra ausencia de veinte años.
Los planes de Edmund se vieron afectados por este viaje a Portsmouth, por esta ausencia de Fanny. También él tuvo que hacer un sacrificio por Mansfield Park, igual que su tía. Había pensado ir a Londres por esas fechas, pero no podía dejar a sus padres cuando justamente se iba quien tanta importancia tenía para su comodidad; y con un esfuerzo, que le costó pero del que no hizo alarde, aplazó una semana o dos un viaje que estaba deseando hacer, con la esperanza de decidir su felicidad para siempre.