Mansfield Park
Mansfield Park Le habló de esto a Fanny. Sabía tantas cosas ya, que debía saberlo todo. Esto constituyó la sustancia de otro discurso confidencial sobre la señorita Crawford; y Fanny se sintió más afectada al comprender que era la última vez que mencionarían entre ellos el nombre de la señorita Crawford con alguna libertad. Una sola vez la mencionó él después: durante la velada, lady Bertram había estado diciendo a su sobrina que le escribiera pronto y a menudo, que por su parte prometía ser buena corresponsal; y Edmund aprovechó el momento para añadir en voz baja:
—Y yo te escribiré, Fanny, cuando tenga algo que merezca la pena contar, algo que decir, algo que crea que te gustará saber, y que no te llegará de ninguna otra fuente.
Si no hubiera sabido a qué se refería, la luz de su cara, al mirarle, habría sido suficiente.
Debía procurar armarse frente a esa carta. ¡Que una carta de Edmund fuera motivo de terror! Empezaba a darse cuenta de que no había sufrido todos los cambios de opinión y de sentimientos que el curso del tiempo y la variación de las circunstancias ocasionan en este mundo cambiante. Aún no había agotado ella las vicisitudes del espíritu humano.