Mansfield Park
Mansfield Park Un momento después estaba Fanny en la estrecha entrada de la casa, y en brazos de su madre, que la recibió allí con muestras de sincera ternura y con un semblante que a Fanny le pareció adorable; tanto más cuanto que le trajo el recuerdo del de lady Bertram. Estaban también sus dos hermanas, Susan, una preciosa jovencita ya de catorce años, y Betsey, la pequeña de la familia, de cinco: las dos contentas de verla, aunque sin gran corrección de modales en saludarla. Pero Fanny no necesitaba de modales. Con que la quisieran, se daba por satisfecha.
A continuación la condujeron a un salón tan pequeño que al principio creyó que sólo se trataba de una pieza de paso o poco más, y se quedó un momento esperando a que la invitaran a seguir; pero cuando vio que no había otra puerta, y que había signos de que la ocupaban, recapacitó, se reprendió a sí misma y la asaltó el temor de que se hubieran dado cuenta. Su madre, sin embargo, no había estado el suficiente tiempo para sospechar nada. Había vuelto al portal para recibir a William.