Mansfield Park
Mansfield Park —¡Pobrecitos! ¡Lo cansados que debéis de estar! ¿Qué vais a tomar? Empezaba a creer que no llegarÃais nunca. Betsey y yo llevábamos media hora esperando. ¿Desde cuándo no habéis comido? ¿Qué queréis tomar ahora? No sabÃa si querrÃais comer o sólo tomar un tazón de té, después del viaje; si no, os habrÃa preparado algo. Y ahora, tengo miedo de que se presente Campbell antes de que me dé tiempo a prepararte un filete, aparte de que no hay ningún carnicero cerca. Es muy incómodo que no haya carnicero en esta calle. VivÃamos mejor en nuestra anterior casa. Tal vez querréis té, en cuanto esté preparado.
Los dos declararon que lo preferÃan a ninguna otra cosa.
—Entonces, Betsey, cariño, corre a la cocina a ver si Rebeca ha puesto el agua a calentar; y dile que traiga el servicio del té cuando pueda. Me habrÃa gustado tener arreglada la campanilla… Pero Betsey es muy eficiente con los pequeños recados.
Betsey salió con diligencia, orgullosa de mostrar sus habilidades ante su nueva y refinada hermana.
—¡Válgame Dios! —prosiguió la madre, atribulada—, qué fuego más mÃsero tenemos, y seguro que venÃs muertos de frÃo. Acerca más tu silla, cariño; no sé qué hace Rebeca. Estoy segura de haberle dicho hace media hora que trajera carbón. Susan, deberÃas haberte ocupado tú del fuego.