Mansfield Park
Mansfield Park —Estaba arriba cambiando mis cosas, mamá —dijo Susan, defendiéndose en un tono atrevido que sobresaltó a Fanny—. Usted misma acababa de decidir que Fanny y yo ocuparÃamos la otra habitación; y no he podido conseguir que Rebeca me echara una mano.
Diversas interrupciones impidieron que siguiera la discusión; primero entró el cochero para que le pagasen; luego Sam y Rebeca tuvieron una pelea sobre la manera de subir el baúl de la hermana, cosa que él querÃa hacer solo; y por último entró el propio señor Price, precedido de una exclamación, algo asà como un juramento, al tiempo que apartaba de una patada la maleta de su hijo y la sombrerera de su hija, en medio del pasillo, y pedÃa una vela. Pero no le llevaron vela ninguna; y entró en la habitación.
Fanny, con sentimientos vacilantes, se habÃa levantado para ir a su encuentro; pero se sentó otra vez al darse cuenta de que no la distinguÃa en la oscuridad, ni esperaba verla. Con un efusivo apretón de mano a su hijo, y una voz impaciente, empezó enseguida: