Mansfield Park
Mansfield Park —¡Ah! —exclamó William—, ahà es exactamente donde yo la habrÃa puesto. Es el mejor fondeadero de Spithead. Pero aquà está mi hermana. Señor, aquà está Fanny —volviéndose y haciéndola avanzar—. Está tan oscuro que no la ve.
Tras reconocer que se habÃa olvidado completamente de ella, el señor Price saludó ahora a su hija; y después de darle un abrazo efusivo, y comentar que se habÃa hecho una mujer, y suponer que pronto iba a necesitar marido, pareció volverla a olvidar.
Fanny volvió a encogerse en su asiento, afligida por los comentarios y el olor a alcohol de su padre, que siguió hablando sólo a su hijo, y sólo de la Thrush; a pesar de que William, aunque sumamente interesado en ese tema, intentó más de una vez hacer que su padre pensase en Fanny, en su larga ausencia y su largo viaje.
Al cabo de un rato más, trajeron una vela; pero como no llegaba el té, ni, por la información que Betsey trajo de la cocina, habÃa esperanza de que llegase en un tiempo razonable, William decidió ir a cambiarse de ropa, y hacer los preparativos necesarios para embarcar enseguida, a fin de poder tomar el té después con tranquilidad.