Mansfield Park
Mansfield Park Fanny estaba casi aturdida. La pequeñez de la casa y la delgadez de las paredes hacían que todo sonara cerca; lo cual, sumado al cansancio del viaje y a su reciente agitación, se le hacía difícilmente soportable. Dentro del salón todo estaba bastante tranquilo, porque al desaparecer Susan con los otros, sólo quedaron el padre y ella; y sacando él un periódico que solía prestarle un vecino, se dedicó a estudiarlo sin muestra alguna de acordarse de su hija. La solitaria vela se alzaba entre él y el periódico, sin consideración a la posible comodidad de Fanny; pero ésta no tenía nada que hacer, y se alegró de que no le diera la luz, ya que le dolía la cabeza, allí sumida en melancólica meditación.