Mansfield Park
Mansfield Park Fanny se lo agradeció mucho. Reconoció que se alegraba de tomar un poco de té, y Susan se puso a hacerlo inmediatamente, contenta, al parecer, de encargarse ella sola; y con algo de ajetreo innecesario, y algún intento poco sensato de hacer que sus hermanos se portasen mejor, se desenvolvió muy bien. A Fanny se le entonó tanto el cuerpo como el espíritu: no tardó en sentir bien la cabeza y el corazón con tan oportunas atenciones. Susan tenía un semblante franco, sensible; era como William; y Fanny esperaba descubrir la misma buena disposición y voluntad hacia ella.
Este ambiente más sosegado reinaba cuando volvió a entrar William seguido no muy atrás de su madre y de Betsey. Con el uniforme de teniente, parecía más alto, más tieso y más airoso; y con una sonrisa radiante en la cara, fue directamente a Fanny, que se levantó de su asiento, le miró un momento con muda admiración, y luego le echó los brazos al cuello exteriorizando con sollozos las diversas emociones de alegría y de pena que sentía.
Deseosa de no parecer triste, se recobró enseguida; y enjugándose las lágrimas, fue capaz de observar y admirar todas las partes sorprendentes del uniforme y, reanimada, oírle manifestar su esperanza de poder bajar a tierra todos los días antes de zarpar, y de llevarla incluso a Spithead a ver la corbeta.