Mansfield Park
Mansfield Park Empezó a hacerle algunas preguntas; pero una de las primeras: «¿Qué tal le iba a su hermana Bertram con la servidumbre? ¿Tenía tanta dificultad como ella en encontrar criadas aceptables?», le alejó la atención de Northamptonshire y se la llevó a sus propias molestias domésticas; y el talante horroroso de las criadas de Portsmouth, de las que creía que tenía las dos peores, acaparó por completo su interés: olvidó a los Bertram y se puso a detallar los defectos de Rebeca, contra la que Susan tenía mucho que alegar, y la pequeña Betsey mucho más, y parecía tan falta de algo bueno que Fanny no pudo por menos de preguntar modestamente a su madre si pensaba prescindir de ella al cumplir el año de trabajo.
—¿El año? —exclamó la señora Price—; espero librarme de ella antes, desde luego, porque no lo cumple hasta noviembre. Las criadas han llegado a unos extremos en Portsmouth, querida, que será un milagro si alguien las conserva más de medio año. No tengo esperanzas de que esto se arregle; y si me deshiciera de Rebeca, la que encuentre será peor. Sin embargo, no creo que sea yo un ama difícil de complacer… y desde luego, el puesto es bastante llevadero, porque siempre tiene una chica a sus órdenes, y yo hago a menudo la mitad de las cosas.