Mansfield Park
Mansfield Park El reencuentro supuso una gran alegría para ambas partes. La señorita Crawford halló una hermana que no era escrupulosa ni rústica, un marido de la hermana que parecía un señor, y una casa espaciosa y bien equipada; y la señora Grant recibió a un joven y una muchacha de aspecto muy atractivo, a los que esperaba querer más que nunca. Mary Crawford era extraordinariamente bonita. Henry, aunque no era guapo, tenía un rostro interesante, y la señora Grant dio por sentado que serían igual de excelentes en lo demás. Se sintió encantada con los dos, aunque su predilecta seguía siendo Mary; y dado que no había podido gloriarse de su propia belleza, la hizo feliz poder hacerlo de la de su hermana. No había esperado a que llegara para buscarle pareja adecuada: había escogido a Tom Bertram; no era demasiado el primogénito de un baronet para una muchacha con veinte mil libras y toda la elegancia y méritos que la señora Grant preveía en ella. Y como era una mujer cariñosa y sin reservas, aún no llevaba Mary tres horas en su casa cuando le contó lo que había planeado.