Mansfield Park
Mansfield Park Ahora debían dirigirse inmediatamente al arsenal; y si hubiese permitido que el señor Price decidiera, habrían realizado el recorrido de manera singular —a juicio del señor Crawford—; porque según veía, dejaba que las dos jóvenes les siguieran como podían, mientras ellos iban casi a paso ligero. El señor Crawford lograba introducir de vez en cuando algo de reposo, aunque de ningún modo todo el que él habría deseado: se negaba absolutamente a ir separado de ellas; y cuando pasaban algún cruce o atravesaban algún grupo de gente, mientras el señor Price se limitaba a decir: «Vamos, chicas; vamos, Fan; vamos, Sue; id con cuidado; mirad bien», él les prestaba su especial asistencia.