Mansfield Park
Mansfield Park Fanny apartó la mirada, y deseó que no dijera tales cosas. Estaba dispuesta a reconocerle mejores cualidades de las que solía suponerle. Empezaba a vislumbrar la posibilidad de que se revelara buena persona al final; pero eran y seguirían siendo incompatibles, y no debía pensar en ella.
El señor Crawford se dio cuenta de que había hablado bastante de Everingham y que convenía cambiar de conversación, así que empezó con Mansfield. No podía haber elegido nada mejor: fue un tema que atrajo casi instantáneamente la atención y la mirada de Fanny. Para ella, era una auténtica satisfacción escuchar o comentar cosas de Mansfield. Llevaba tanto tiempo separada de cuantos conocían el lugar que le pareció la voz de un amigo cuando mencionó ese nombre, propiciando las afectuosas exclamaciones de ella en alabanza de sus bellezas y comodidades; y al rendir él homenaje a sus habitantes, permitió que ella gratificara su propio corazón con el más encendido elogio, hablando de su tío como el ser más bueno e inteligente, y de su tía como el más dulce de los temperamentos.