Mansfield Park
Mansfield Park Casi se me olvida (por culpa de Edmund, que me absorbe el pensamiento más de lo que es saludable para mÃ) una cosa importantÃsima que tenÃa que decirle de parte de Henry y mÃa, y es sobre devolverla a Northamptonshire. Mi queridÃsima niña, no esté ahà en Portsmouth estropeando su preciosa cara. Esas horribles brisas marinas son la ruina de la belleza y la salud. A mi pobre tÃa le afectaban siempre cuando estaba a diez kilómetros del mar, cosa que naturalmente mi tÃo el almirante no se creÃa, aunque yo sé que era asÃ. Tanto Henry como yo podemos estar a su disposición en una hora. Me encantarÃa hacerlo; y darÃamos un pequeño rodeo, y le enseñarÃamos Everingham de camino; y quizá no le importara pasar por Londres y ver el interior de St. George, en Hannover Square. Sólo le pido que aparte a su primo Edmund de mà en esos momentos; no quisiera tener la tentación. ¡Qué larga me ha salido la carta! Una palabra más: sé que Henry tiene idea de ir a Norfolk a resolver cierto asunto que usted aprueba, pero seguramente no podrá hasta mediados de la semana que viene; o sea, no estará libre hasta después del 14, porque esa noche celebramos una fiesta. No se puede hacer idea del valor de un hombre como Henry en ocasiones asÃ, pero créame que es inestimable. Verá a los Rushworth, lo que confieso que no siento, dado que tengo un poco de curiosidad, y me parece que él también, aunque no quiere reconocerlo».