Mansfield Park
Mansfield Park Después de esta carta, aún estaba más impaciente por recibir otra de la capital, y durante unos días anduvo tan desasosegada por todo, por lo que había ocurrido y lo que podía ocurrir, que casi suspendió sus habituales lecturas y conversaciones con Susan. No era capaz de atender como deseaba. Si el señor Crawford se había acordado de dar su mensaje a Edmund, pensaba que era probable, y más que probable, que éste le escribiera contándole todos los acontecimientos. Era lo más acorde con su usual amabilidad; y hasta que no se libró de esta idea, hasta que no se le fue yendo poco a poco, al no llegarle carta alguna en el transcurso de tres o cuatro días más, vivió en un estado de gran nerviosismo y ansiedad.
Finalmente, le sobrevino algo así como una serenidad. Debía aceptar la incertidumbre, sin permitir que la agotara y la anulara. El tiempo ayudó un poco, sus propios esfuerzos otro poco, y reanudó sus atenciones a Susan, y nuevamente se le despertó el mismo interés en ellas.