Mansfield Park
Mansfield Park »Había empezado a doblar la carta, cuando ha entrado Henry. Pero no trae ninguna noticia que me impida mandarla. La señora R. sabe ya lo del empeoramiento; la ha visto esta mañana. Regresa hoy a Wimpole Street: la vieja dama está ya en casa. Pero no se desasosiegue haciendo suposiciones extrañas porque Henry haya pasado unos días en Richmond. Lo hace todas las primaveras. Tenga la seguridad de que no ama a nadie más que a usted. En estos momentos está que se muere por verla, y no piensa más que en la forma de llevarlo a cabo, y de hacer que su placer conduzca al suyo. La prueba de ello es que repite con más insistencia lo que le dijo cuando estuvo en Portsmouth, acerca de llevarla nosotros de regreso, cosa en la que estoy totalmente de acuerdo con él. Querida Fanny, escríbame enseguida diciendo que vayamos. Nos vendrá bien a todos. Como sabe, él y yo podemos quedarnos en la casa parroquial sin causar la menor molestia a nuestros amigos de Mansfield Park. Será una verdadera satisfacción ver a todos otra vez, y puede que a ellos les sea de infinita utilidad la presencia de alguna persona más. Y en cuanto a usted, sin duda sabe que se la necesita tanto allí que no puede en conciencia (una persona escrupulosa como usted) permanecer lejos, cuando tiene el medio de regresar. No tengo tiempo ni paciencia para ponerle la mitad siquiera de los mensajes de Henry; baste decir que nuestro afecto sigue siendo inalterable.