Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Claro que no. No seré el que me vaya por culpa del señor Darcy, y siempre me entristece verle, pero no tengo más que una razón para esquivarle y puedo proclamarla delante de todo el mundo: un doloroso pesar por su mal trato y por ser como es. Su padre, señorita Bennet, el último señor Darcy, fue el mejor de los hombres y mi mejor amigo; no puedo hablar con Darcy sin que se me parta el alma con mil tiernos recuerdos. Su conducta conmigo ha sido indecorosa; pero confieso sinceramente que se lo perdonarÃa todo menos que haya frustrado las esperanzas de su padre y haya deshonrado su memoria.
Elizabeth encontraba que el interés iba en aumento y escuchaba con sus cinco sentidos, pero la Ãndole delicada del asunto le impidió hacer más preguntas.
Wickham empezó a hablar de temas más generales: Meryton, la vecindad, la sociedad; y parecÃa sumamente complacido con lo que ya conocÃa, hablando especialmente de lo último con gentil pero comprensible galanterÃa.