Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―El principal incentivo de mi ingreso en la guarnición del condado ―continuó Wickham― fue la esperanza de estar en constante contacto con la sociedad, y gente de la buena sociedad. SabÃa que era un Cuerpo muy respetado y agradable, y mi amigo Denny me tentó, además, describiéndome su actual residencia y las grandes atenciones y excelentes amistades que ha encontrado en Meryton. Confieso que me hace falta un poco de vida social. Soy un hombre decepcionado y mi estado de ánimo no soportarÃa la soledad. Necesito ocupación y compañÃa. No era mi intención incorporarme a la vida militar, pero las circunstancias actuales me hicieron elegirla. La Iglesia debió haber sido mi profesión; para ella me educaron y hoy estarÃa en posesión de un valioso rectorado si no hubiese sido por el caballero de quien estaba hablando hace un momento.
―¿De veras?
―SÃ; el último señor Darcy dejó dispuesto que se me presentase para ocupar el mejor beneficio eclesiástico de sus dominios. Era mi padrino y me querÃa entrañablemente. Nunca podré hacer justicia a su bondad. QuerÃa dejarme bien situado, y creyó haberlo hecho; pero cuando el puesto quedó vacante, fue concedido a otro.