Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio Elizabeth no contestó. TemÃa hablar demasiado de su amigo, y como no tenÃa nada más que decir, determinó dejar a Darcy que buscase otro tema de conversación.
Él lo comprendió y dijo en seguida:
―Esta casa parece muy confortable. Creo que lady Catherine la arregló mucho cuando el señor Collins vino a Hunsford por primera vez.
―Asà parece, y estoy segura de que no podÃa haber dado una prueba mejor de su bondad.
―El señor Collins parece haber sido muy afortunado con la elección de su esposa.
―Asà es. Sus amigos pueden alegrarse de que haya dado con una de las pocas mujeres inteligentes que le habrÃan aceptado o que le habrÃan hecho feliz después de aceptarle. Mi amiga es muy sensata, aunque su casamiento con Collins me parezca a mà el menos cuerdo de sus actos. Sin embargo, parece completamente feliz: desde un punto de vista prudente, éste era un buen partido para ella.
―Tiene que ser muy agradable para la señora Collins vivir a tan poca distancia de su familia y amigos.
―¿Poca distancia le llama usted? Hay cerca de cincuenta millas.