Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio No vamos a describir aquà Derbyshire, ni ninguno de los notables lugares que atravesaron: Oxford, Blenheim, Warwick, Kenelworth, Birmingham y todos los demás, son sobradamente conocidos. No vamos a referirnos más que a una pequeña parte de Derbyshire. Hacia la pequeña ciudad de Lambton, escenario de la juventud de la señora Gardiner, donde últimamente habÃa sabido que residÃan aún algunos conocidos, encaminaron sus pasos los viajeros, después de haber visto las principales maravillas de la comarca. Elizabeth supo por su tÃa que Pemberley estaba a unas cinco millas de Lambton. No les cogÃa de paso, pero no tenÃan que desviarse más que una o dos millas para visitarlo. Al hablar de su ruta la tarde anterior, la señora Gardiner manifestó deseos de volver a ver Pemberley. El señor Gardiner no puso inconveniente y solicitó la aprobación de Elizabeth.
―Querida ―le dijo su tÃa―, ¿no te gustarÃa ver un sitio del que tanto has oÃdo hablar y que está relacionado con tantos conocidos tuyos? Ya sabes que Wickham pasó allà toda su juventud.
Elizabeth estaba angustiada. Sintió que nada tenÃa que hacer en Pemberley y se vio obligada a decir que no le interesaba. Tuvo que confesar que estaba cansada de las grandes casas, después de haber visto tantas; y que no encontraba ningún placer en ver primorosas alfombras y cortinas de raso.