Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―¿Qué querrá el señor Darcy ―le dijo ella a Charlotte―, que ha estado escuchando mi conversación con el coronel Forster?
―Ésa es una pregunta que sólo el señor Darcy puede contestar.
―Si lo vuelve a hacer le daré a entender que sé lo que pretende. Es muy satÃrico, y si no empiezo siendo impertinente yo, acabaré por tenerle miedo.
Poco después se les volvió a acercar, y aunque no parecÃa tener intención de hablar, la señorita Lucas desafió a su amiga para que le mencionase el tema, lo que inmediatamente provocó a Elizabeth, que se volvió a él y le dijo:
―¿No cree usted, señor Darcy, que me expresé muy bien hace un momento, cuando le insistÃa al coronel Forster para que nos diese un baile en Meryton?
―Con gran energÃa; pero ése es un tema que siempre llena de energÃa a las mujeres.
―Es usted severo con nosotras.
―Ahora nos toca insistirte a ti ―dijo la señorita Lucas―. Voy a abrir el piano y ya sabes lo que sigue, Eliza.