Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Su actitud con nosotros me ha dejado atónito. Ha estado más que cortés, ha estado francamente atento y nada le obligaba a ello. Su amistad con Elizabeth era muy superficial.
―Claro que no es tan guapo como Wickham ―repuso la tÃa―; o, mejor dicho, que no es tan bien plantado, pero sus facciones son perfectas. ¿Cómo pudiste decirnos que era tan desagradable, Lizzy?
Elizabeth se disculpó como pudo; dijo que al verse en Kent le habÃa agradado más que antes y que nunca le habÃa encontrado tan complaciente como aquella mañana.
―Puede que sea un poco caprichoso en su cortesÃa ―replicó el tÃo―; esos señores tan encopetados suelen ser asÃ. Por eso no le tomaré la palabra en lo referente a la pesca, no vaya a ser que otro dÃa cambie de parecer y me eche de la finca.
Elizabeth se dio cuenta de que estaban completamente equivocados sobre su carácter, pero no dijo nada.