Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Bueno, bueno, ¿conque viene el señor Bingley, hermana? ―pues fue la señora Philips la primera en darle la noticia―. Pues mejor. Aunque no me importa. Tú sabes que nada tenemos que ver con él y que no quiero volver a verlo. Si quiere venir a Netherfield, que venga. ¿Y quién sabe lo que puede pasar? Pero no nos importa. Ya sabes que hace tiempo acordamos no volver a decir palabra de esto. ¿Es cierto que viene?
―Puedes estar segura ―respondió la otra―, porque la señora Nicholls estuvo en Meryton ayer tarde; la vi pasar y salà dispuesta a saber la verdad; ella me dijo que sÃ, que su amo llegaba. Vendrá el jueves a más tardar; puede que llegue el miércoles. La señora Nicholls me dijo que iba a la carnicerÃa a encargar carne para el miércoles y llevaba tres pares de patos listos para matar.
Al saber la noticia, Jane mudó de color. HacÃa meses que entre ella y Elizabeth no se hablaba de Bingley, pero ahora en cuanto estuvieron solas le dijo: