Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Cualesquiera que sean mis parientes, si su sobrino no tiene nada que decir de ellos, menos tiene que decir usted ―repuso Elizabeth.
DÃgame de una vez por todas, ¿está usted comprometida con él?
Aunque por el mero deseo de que se lo agradeciese lady Catherine, Elizabeth no habrÃa contestado a su pregunta; no pudo menos que decir, tras un instante de deliberación:
―No lo estoy.
Lady Catherine parecÃa complacida.
―¿Y me promete usted no hacer nunca semejante compromiso?
―No haré ninguna promesa de esa clase. ¡Señorita Bennet! ¡Estoy horrorizada y sorprendida! Esperaba que fuese usted más sensata. Pero no se haga usted ilusiones: no pienso ceder. No me iré hasta que me haya dado la seguridad que le exijo.