Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Pues la verdad es que no se la daré jamás. No crea usted que voy a intimidarme por una cosa tan disparatada. Lo que Su SeñorÃa quiere es que Darcy se case con su hija; pero si yo le hiciese a usted la promesa que ansÃa, ¿resultarÃa más probable ese matrimonio? Supongamos que esté interesado por mÃ; ¿si yo me negara a aceptar su mano, cree usted que irÃa a ofrecérsela a su prima? PermÃtame decirle, lady Catherine, que los argumentos en que ha apoyado usted su extraordinaria exigencia han sido tan frÃvolos como irreflexiva la exigencia. Se ha equivocado usted conmigo enormemente, si se figura que puedo dejarme convencer por semejantes razones. No sé hasta qué punto podrá aprobar su sobrino la intromisión de usted en sus asuntos; pero desde luego no tiene usted derecho a meterse en los mÃos. Por consiguiente, le suplico que no me importune más sobre esta cuestión.