Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―En absoluto ―respondió Darcy―; con el ejercicio se le pusieron aun más brillantes.
A esta intervención siguió una breve pausa, y la señora Hurst empezó de nuevo.
―Le tengo gran estima a Jane Bennet, es en verdad una muchacha encantadora, y desearÃa con todo mi corazón que tuviese mucha suerte. Pero con semejantes padres y con parientes de tan poca clase, me temo que no va a tener muchas oportunidades.
―Creo que te he oÃdo decir que su tÃo es abogado en Meryton.
―SÃ, y tiene otro que vive en algún sitio cerca de Cheapside.
―¡Colosal! añadió su hermana. Y las dos se echaron a reÃr a carcajadas.
―Aunque todo Cheapside estuviese lleno de tÃos suyos ―exclamó Bingley―, no por ello serÃan las Bennet menos agradables.
―Pero les disminuirá las posibilidades de casarse con hombres que figuren algo en el mundo ―respondió Darcy.
Bingley no hizo ningún comentario a esta observación de Darcy. Pero sus hermanas asintieron encantadas, y estuvieron un rato divirtiéndose a costa de los vulgares parientes de su querida amiga.