Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡Vamos! ¡Vamos! —exclamó el almirante—, ¡qué tonterÃas dicen estos jóvenes! El Asp fue la mejor corbeta de su tiempo. No habÃa otra igual, a pesar de lo vieja que estaba. ¡Afortunado este joven, al conseguirla! Bien sabe él que habÃa lo menos veinte hombres mejores que él que la solicitaban a la vez. Afortunado haber obtenido algo asà tan pronto, sin otros méritos que los suyos.
—SabÃa mi suerte, almirante, se lo aseguro —replicó el capitán Wentworth poniéndose serio—. Estaba todo lo contento de mi destino que usted puede desear. Para mÃ, en aquellos momentos, era muy importante estar en la mar… muy importante. Necesitaba estar haciendo algo.
—Imagino que sÃ. ¿Qué iba a hacer un joven como usted en tierra medio año? El que no tiene esposa, necesita volver a embarcar en seguida.
—Pero capitán Wentworth —exclamó Louisa—, ¡qué fastidiado debió de sentirse cuando llegó al Asp y vio la carraca que le habÃan asignado!